El pasado día 1 de enero se abrió de nuevo al público el espacio del antiguo horno comunitario de Vistabella, que durante los últimos meses ha sufrido una remodelación en profundidad. Dicho espacio municipal compuesto de obrador y horno de pan cocer dejó de utilizarse a mediados de los años 60, convirtiendo el ayuntamiento la parte dedicada a obrador en teleclub de la localidad. El horno quedó intacto pero tabicado y por lo tanto sin posibilidad de poder visionarse.
La reforma actual del antiguo teleclub ha consistido en el repaso general de cubiertas, instalación de calefacción, decoración y actualización de interiores, basándose en un proyecto que, según explicó el alcalde, "estaba previsto desde hacía tiempo y que ahora los vistabellenses podrán disfrutar". No olvidemos que en los municipios, especialmente en los más pequeños, el teleclub local cumple una doble función: la de bar y la de club social o lugar de reunión.
Coincidiendo con estas reformas, y con muy buen criterio, se ha aprovechado para liberar el horno propiamente dicho. Así, se le ha dotado de iluminación interior y se ha descubierto la antigua boca con su artística portezuela.
El horno de pan cocer de Vistabella es una instalación municipal de una sola cámara con falsa bóveda, de 2,5 m de diámetro aproximadamente y una altura máxima de 1,5 m. El suelo es de losas de piedra y las paredes de barro. Para encender el horno se utilizaba aliaga y carrasca de poco grosor para que ardiese lo más rápidamente posible y diese más calorías. La leña ardiendo en un rincón del horno se recomponía, con la ayuda de la horcacha. Cuando el suelo y las paredes del horno tomaban un cierto color blanquecino era la señal de que había llegado el momento para introducir el pan. La tasa por la utilización del horno se llamaba "poya" y consistía en dejar una pieza de pan cada treinta cocidos.
Desde estas líneas queremos recordar con cariño la profesionalidad y simpatía de las señoras María (la Julia) e Iluminación, últimas horneras de Vistabella.